Lo que nos hacia fabulosos era la tentativa de gustarle a todos, lo que nos hacia auténticos era la intensidad del sentir, escurrir por primera vez, que mi cuerpo expulsara diciéndome "sí, estoy sintiendo todo, soy natura que rozas y corrompo mostrando la pantalla que suponíamos ser.
Lo mejor de todo, pero lo mejor de todo... éramos.

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